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Rami y la señora – Rami and the Lady

Audio en español    –    PDF: textos, explicaciones y ejercicios

Rami es una niña muy alegre. Siempre sonríe cuando saluda a una persona y, por eso, cae bien a la gente1. Tiene ocho años y ya está en el segundo curso de Primaria. Le encanta ir a la escuela, probablemente porque allí juega mucho con sus amigos y también porque adora a sus profesoras.

Ahora está en una edad en la que le gusta probar a ir por la calle un poco separada de sus padres2. Es como un juego, ella camina delante, sus padres cruzan la acera y ella avanza como si estuviera sola. De vez en cuando mira hacia atrás para comprobar3 que sus padres siguen allí, al otro lado, pero observándola continuamente.

Un sábado por la tarde, Rami decide salir sola de casa y no dice nada a sus padres. Es un juego para ella, quiere probarse a sí misma4 que ya es mayor y que puede andar sola. Empieza a caminar hacia un barrio de la ciudad que no conoce. Piensa que va a recordar el camino de vuelta con facilidad.

Como está cansada después de haber andado unas horas, se sienta en un banco de un parque a descansar. Empieza a tener hambre y a estar un poco nerviosa porque no reconoce el lugar. A los pocos minutos, una señora se sienta a su lado. Es una señora joven, de unos treinta años, con una cara de bondad que provoca confianza y paz, mucha paz.

Rami la mira fijamente, sonríe y le dice: –Es usted muy guapa.

La señora se ríe y responde: – Muchas gracias, Rami, eres muy amable. Tienes una sonrisa preciosa.

–¿Cómo sabe usted mi nombre? –pregunta Rami un poco extrañada.

–Te conozco desde hace mucho tiempo, pero tú no te acuerdas de mí. Por cierto5, ¿qué haces aquí sola? ¿Estás esperando a alguien?

–No, estoy descansando un poco. Es que hoy he decidido caminar sola por la ciudad, pero, en realidad, no estoy muy segura del camino de vuelta.

La señora la mira, sonríe y le dice: –No te preocupes, Rami. Yo he quedado con una amiga muy cerca de tu casa, así que, si quieres, podemos ir juntas, ¿te parece?

Rami le da la mano y las dos comienzan el camino de vuelta. Se está haciendo de noche y ya hay poca gente por la calle. Rami siente un poco de frío y la señora le pone la mano sobre el hombro.

–¡Qué curioso! –dice Rami–. Tenía frío y, al ponerme usted su mano en mi hombro, he sentido como si me hubiera puesto una chaqueta6.

–Pues me alegro mucho. ¿Quieres que te cuente un chiste? –dice la señora, cambiando de tema.

–¡Síííí!

–¿Qué le dijo un pez a otro pez?

Después de pensar unos segundos, Rami contesta: –Ni idea.

La señora responde: –¡Nada!

–¿Ese es el chiste? –pregunta Rami desconcertada.

–Sí, te lo explico. “Nada” puede ser la palabra negativa, ninguna palabra, pero puede ser también una forma del verbo “nadar”. Es el imperativo, es como si el pez le dice al otro pez: Tienes que nadar ahora.

–¡Anda! Ahora lo entiendo. O sea, que la frase puede ser que no le dice nada o que le dice que tiene que nadar.

–Muy bien, lo has entendido perfectamente.

Ahora ya está muy oscuro y Rami camina muy pegada7 a la señora. Ésta toma con fuerza la mano de la niña y va tirando de ella para ayudarle a caminar un poco más rápido.

Cuando llegan a la calle donde vive Rami, las dos se quedan paradas. Hay un coche de la policía y también un pequeño grupo de personas frente al portal donde vive la niña. Rami y la señora se acercan despacio. De repente, a unos cincuenta metros, una mujer grita el nombre de la niña y empieza a correr hacia ella. Es su madre.

La señora empuja suavemente a la niña para que vaya al encuentro de su madre. Todos las están mirando.

–¿Estás bien? ¿Dónde has estado? ¿Adónde has ido? ¿Tienes frío?…

–¡Mamá, mamá! Estoy perfectamente. Solo me fui a dar un paseo para comprobar que puedo caminar sola por la calle. Me perdí un poco, pero esta señora ha venido conmigo todo el camino.

Rami se gira para señalar a la mujer. Sin embargo, allí no hay nadie.

La madre reacciona rápidamente: –¡Hija mía! ¡Qué imaginación tienes! ¡Vaya susto que nos has dado! ¡Anda! Vamos para casa y a cenar, que tendrás hambre8.

Rami is a very happy girl. She always smiles when she greets a person and that´s why people like her. She is eight years old and is already in the second grade. She loves going to school, probably because there she plays a lot with her friends and because she adores her teachers.

Now she is at an age when she likes to try walking down the street a little separated from her parents. It’s like a game, she walks in front of them, her parents go across the street, and she walks forward as if she were alone. From time to time, she looks back to check that her parents are still there, on the other side, but watching her continuously.

One Saturday afternoon, Rami decides to leave the house alone and doesn’t say anything to her parents. It’s a game for her, she wants to prove to herself that she is older and that she can walk alone. She starts walking towards a neighborhood of the city that she doesn’t know. She thinks that she will remember the way back easily.

Since she is tired after walking for a few hours, she sits on a park bench to rest. She starts to get hungry and a little nervous because she doesn’t recognize the place. A few minutes later, a woman sits next to her. She is a young lady, about thirty years old, with a kind face that provokes trust and peace, a lot of peace.

Rami looks at her intently, smiles and says: –You are very pretty.

The lady laughs and responds: – Thank you very much, Rami, you are very kind. You have a beautiful smile.

–How do you know my name? –Rami asks, a little surprised.

–I’ve known you for a long time, but you don’t remember me. By the way, what are you doing here alone? Are you waiting for someone?

–No, I’m resting a little bit. The thing is that today I have decided to walk alone through the city, but to tell the truth, I’m not very sure of the way back.

The lady looks at her, smiles and says: –Don’t worry, Rami. I’m meeting a friend very close to your house, so, if you want, we can go together. How would you like it?

Rami gives her her hand and the two begin the walk back. It’s getting dark and there are few people on the street. Rami feels a little cold and the lady puts her hand on her shoulder.

-How surprising! –says Rami–. I was cold and when you put your hand on my shoulder, I felt as if you had put a jacket on me.

-Well, I am very happy to hear that. Would you like to hear a joke? –says the lady, changing the subject.

-Yessss!

-What did a fish say to another fish?

After thinking for a few seconds, Rami answers: –No idea.

The lady answers: –Nothing!

-That is the joke? –Rami asks, without understanding the answer.

–Yes, I’ll explain it to you. “Nada” can be the negative word, no word, nothing, but it can also be a form of the verb “swim – nadar.” It is the command form; it is as if the fish says to the other fish: You have to swim now.

–My goodness! I understand now. In other words, the phrase could be that it doesn’t say anything or that it tells him to swim.

–Very well, you have understood it perfectly.

Now it is getting very dark, and Rami walks very close to the lady. She takes the girl’s hand tightly and pulls her to help her walk a little bit faster.

When they reach the street where Rami lives, the two of them stand still. There is a police car and also a small group of people in front of the building entrance where the girl lives. Rami and the lady get closer slowly. Suddenly, about fifty meters away, a woman shouts the girl’s name and starts running towards her. She is her mother.

The lady gently pushes the girl to help her go and meet her mother. Everyone is looking at them.

-Are you OK? Where have you been? Where have you gone? Are you cold?…

–Mom, mom! I am perfectly well. I just went for a walk to be sure that I can walk down the street alone. I got a little bit lost, but this lady here has come with me all the way here.

Rami turns to point at the woman. However, there is no one there.

The mother reacts quickly: –My dear! How much imagination you have! What a scare you’ve given us! Go! Let’s go home and have dinner, you must be hungry.